Publicado el 30/05/2025 por Administrador
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En un mensaje contundente y cargado de decepción, la prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, marcó distancia del movimiento político al que ha pertenecido por más de una década. A través de sus redes sociales, expresó su malestar por la situación actual de la Revolución Ciudadana (RC), señalando que esta se ha alejado de los ideales con los que nació.
“Duele ver en lo que están convirtiendo a la Revolución Ciudadana. El movimiento que construimos con compromiso y esperanza, que fue la primera fuerza política del país, hoy se diluye entre egos e imposiciones”, escribió Aguiñaga, dejando entrever una ruptura ideológica con la dirigencia actual del movimiento.
Sus declaraciones surgen tras la expulsión del asambleísta Sergio Peña, quien fue separado del bloque por apoyar el informe para el primer debate de la ley contra las economías criminales, propuesta por el presidente Daniel Noboa. Esta decisión fue considerada por la cúpula de RC como una traición, al interpretarse como un acercamiento al gobierno.
Aguiñaga, quien presidió la Revolución Ciudadana hasta octubre de 2023, ha mantenido una postura crítica frente a algunas decisiones del movimiento. Tras las elecciones presidenciales de abril de 2025, en las que Daniel Noboa fue reelegido, ella fue una de las pocas figuras de RC que reconoció los resultados, en contraste con las denuncias de fraude promovidas por líderes como Rafael Correa y Luisa González.
En entrevistas anteriores, Aguiñaga se ha descrito como “la oveja negra” del movimiento, por su tendencia a expresar posturas propias, alejadas del discurso oficial. Ahora, sus palabras parecen confirmar un quiebre más profundo con la organización que la vio crecer políticamente.
“He resistido, he luchado y seguiré luchando desde cualquier espacio, porque las causas solo se abandonan con la muerte. La RC debe reaccionar”, afirmó la prefecta, en lo que muchos interpretan como un llamado a una autocrítica interna y a la recuperación de los principios que alguna vez consolidaron a la Revolución Ciudadana como una de las fuerzas políticas más importantes del Ecuador.
Su mensaje también deja entrever una apuesta por priorizar su gestión territorial en Guayas por encima de las disputas partidistas. “Mi deber está con la gente de mi provincia, no con los egos internos”, habría comentado en círculos cercanos.
La reacción de la dirigencia de RC aún no ha sido pública, pero la postura de Aguiñaga ya ha generado un intenso debate político. Algunos militantes aplauden su valentía, mientras otros la acusan de traicionar el movimiento en un momento delicado.
Lo cierto es que sus declaraciones abren una nueva grieta dentro de la Revolución Ciudadana, que sigue enfrentando divisiones internas y cuestionamientos sobre su rumbo futuro. La figura de Marcela Aguiñaga, en ese contexto, gana protagonismo como una voz crítica que podría redefinir parte del panorama político en los próximos meses.